lunes, 23 de noviembre de 2009

Náufrago de corbata












Siempre fue un irreverente, desde el minuto cero. Incluso antes. Le gustaba mezclar salado y dulce, alegría y tristeza. Toda contraposición era su motivo último de vida. Pero hasta hace poco se hacía creer a sí mismo que era uno más, que sus espasmódicas enajenaciones transitorias eran un divertido episodio en la vida propia y ajena.

Ahora su aspecto físico lo delata. Mezcla lo peligroso, lo arriesgado... Consume ansiolíticos al mismo tiempo que ingiere cafés y otros estimulantes. Se deja barba mientras las corbatas son una prenda cotidiana. Se queja de que no tiene tiempo y se embarca en más proyectos. Tiene sed pero no bebe. Hambre de vida pero no vive. Odia el tabaco y fuma. Vaya. No ha usado ningún pero aunque vive su vida subordinado a la dichosa conjunción que disjunciona su vida. Paradojas.

No tiene personalidad, se resigna y se deja arrastrar por el paso de los días. Su única diversión está cayendo en el olvido. Como él para sí mismo. No en vano, es un náufrago. Náufrago de la vida, del todo y de la nada. Y lo peor. Náufrago de sí mismo. Cuando nada te queda.

martes, 3 de noviembre de 2009

Racional, le pido a la vida

Es curioso y paradójico, casi se podría decir que caprichoso, el español. En su primera acepción, la RAE habla de espíritu como “algo dotado de razón”. Eso demuestra que los sentimientos han dejado de pertenecer al plano más puramente emocional para pasar al racional. Racionalicemos, pues.

Una persona a la que le has fallado. Ya no puede volver a confiar en ti. En el mundo racional, no existen los perdones.

Otro ejemplo. La racionalidad te lleva a centrarte en lo inmediato, en lo tangible, en lo próximo. No puedes tener sentimientos hacia aquellos que estén más lejos o, peor incluso, por los que ya no están.

Lo que parece claro es que la racionalidad anula el sentimiento, las sensaciones, la amistad, el amor… Todo aquello que nos hace sufrir. Es entonces cuando quiero ser racional. Más que hombre, incluso.

Racional, le pido a la vida

domingo, 6 de septiembre de 2009

Hoy no entiendo de nada

Te pasas el tiempo deseando que algo ocurra, que algo llegue. Que se encienda la chispa mágica del momento adecuado, como cantaría Héroes del Silencio. Pero, en el instante marcado, a la hora H del día D, algo falla.

Mejor dicho, no falla algo, fallas tú. Malditas expectativas que te han llevado a generarte más ilusiones de las que deberías depositar en el día a día. Y lo fácil que sería vivir sin expectativas, sin soñar despiertos, conformándose con lo que el hado nos destine a cada uno de nosotros.

Encefalograma plano. Es una buena opción. Vivo en ella desde hace tiempo. No me va mal. Tampoco me va bien. En honor a la verdad, ni siquiera me va, ni va.

miércoles, 6 de mayo de 2009

texto

- Háblame de ti. Yo te he hablado de mí, ahora tienes que hablarme de ti.
- Está bien(...)
- Verás, yo tengo otro tipo de trabajo. Carrera.
- Qué es eso?
- Cómo te lo explicaría? Una carrera profesional es el trabajo que deseas sobre todas las cosas y para conseguirla renuncias a todo. Luego, cuando la consigues, te das cuenat de que no es tan importante.
- No entiendo
- Sí, ya somos dos

viernes, 17 de abril de 2009

Voz activa o voz pasiva?

A veces utilizamos la lengua sin pararnos a pensar.

Excluir está bien, sirve para mostrar criterio, para alejarnos de lo que no nos gusta.

Pero y estar excluido? Qué pasa con los excluidos? Y con los autoexcluidos?

Y con los sempiternos excluidos?

No more

jueves, 9 de abril de 2009

Coetzee es Dios

Es la trituradora de las habladurías, piensa, que no para de funcionar ni de día ni de noche, y que hace trizas cualquier reputación. La comunidad de los rectos, de los que tienen toda la razón, celebra sesiones en cada esquina, por teléfono, a puerta cerrada. Murmullos maliciosos. Schadenfreude. Primero, la sentencia; luego ya vendrá el juicio.

Por los pasillos de la Facultad de Comunicación se toma muy a pecho lo de caminar con la cabeza bien alta.

(Coetzee: "Desgracia", p. 57)

jueves, 2 de abril de 2009

Yo soy de Triste

Entrando en el circuito de retroalimentación que caracteriza a la prensa, echo mano de un artículo que leí el fin de semana sobre un pueblo llamado Triste, creo que en la zona de Huesca:

"Yo soy de Triste. Nací aquí, en esta aldea de la que apenas he salido desde que perdí a los míos en un incendio y en la que hoy, vaya usted a saber por qué, sólo quedamos 18 vecinos. Le diré, eso sí, que hay de todo en este lugar. No crea que es norma entre los tristinos mantener un rictus tan circunspecto como el mío. Ocurre que, en mi caso, soy de natural mohíno. Lo llevo dentro. Contaba mi madre, que el Buen Dios tenga en su seno, que no dejé de berrear hasta que cumplí los 13 años. Y que lo hacía con pesadumbre, tan cariacontecido como cuando ahora veo una de mis pelis favoritas: Ghost y Mar Adentro. o como cuando escucho el Réquiem de Mozart, o el de Fauré, o el concierto acústico de Perales. Disfruto, ya le digo, con los días de lluvia convertida en aguacero. Suelo vestir de luto, apostar al negro en los casinos on - line y colarme, cual viejo amigo del finado, en los entierros de la comarca a los que acudo llorando a moco tendido. Tuve una vez un amigo. El cartero. Pero cortamos nuestra relación, por incompatibilidad de caracteres, en cuanto me contó el tercer chiste. Sollozo porque me hago viejo. O cuando me acuerdo de mi ex novia. O porque nadie en el pueblo coge los bajos del pantalón. Ahora, si me disculpa, he de dejarle. Es la hora de mi llanto inconsolable de las siete".

Esto bien podría ser mezcla de una autobiografía y un relato escrito por mí, pero el autor es David Benedicte. De todas formas, el texto me gustó para reiniciar esta segunda etapa en el blog, ahora que empieza abril. Hasta cuándo? Dios sabe. Donde la vida me deje. Y me lleve.

He dicho.